El exótico Hotel Marigold



¡Qué divertida! Cada vez más me gustan las películas de "viejitos". ¿por qué será?

¿Se puede ser tan ridículo?


No hay grandeza en la cursilería ni en la ridiculez, por mucho que se quiera emular a un Martin Luther King (que sí lo era). Las palabras grandes en bocas del ridículo tienen el mérito de conseguir ponerte la carne de gallina de vergüenza, no más, ¡qué cosas!.
He aquí un ejemplo: